Viralizando prevención

 

VIHdisfrutar
Imagen: Ministerio de Sanidad

La celebración del día 1 de diciembre para las organizaciones sociales que cada día nos ocupamos de hacer llegar la información, las medidas de prevención y el acompañamiento social, es una llamada, un recordatorio a la responsabilidad social y colectiva y a las relaciones humanas libres de los prejuicios que la ignorancia sobre el VIH/Sida provoca.

Constatamos que la ciencia va ganando pequeñas e importantes batallas para la salud de las personas afectadas a pesar de que los fabricantes de medicamentos, instalados en la codicia suponen una barrera inquebrantable para un acceso universal a los medicamentos en la globalidad de la humanidad.

Pero el avance no se encuentra solo en la ciencia.

Desde el Centro Alba creemos que la prevención en nuestra salud sexual sigue siendo el mejor “medicamento”, ante una enfermedad prevenible; por ello seguiremos “viralizando la prevención”.

Hoy, 1 de diciembre, felicitamos y ponemos en valor a todas aquellas personas que:

– A lo largo de este año han hecho de la prevención una costumbre, especialmente las mujeres que a diario cruzan la puerta del Centro, con un hábito valiente y responsable que protege y conviene.
– Desde su profesión persiguen al virus y no a las personas afectadas. Moralizar, enjuiciar o castigar son estrategias erradas y peores que el virus; la lucha contra el estigma sigue siendo una prioridad.
– Promueven una medicina puesta al servicio de la salud y no de la empresa farmacéutica, poniendo en el centro las necesidades colectivas de cuidado y creando tejido social.
– Reconocen que el riesgo está en las prácticas y no en los “grupos sociales”.
– Creen en un conjunto de medidas sociales que son básicas para que nuestra sociedad sea cada día mejor y que denuncian que las políticas de austeridad recortan las estructuras de prevención, obstaculizando dramáticamente el acceso a la información esencial y a las herramientas confiables.
– Siguen investigando con atención y cercanía nuestras dificultades prácticas en la prevención de la transmisión, señalando también las deficiencias del sistema.
– Viven una sexualidad libre y responsable.
– Y promueven el acceso universal a nuestro sistema sanitario público, acceso que es garante de salud para todas las personas.

De igual modo que lo esencial de un medicamento es un buen principio activo, todas estas personas a las que nos hemos referido son el principio activo para una prevención eficaz.

Una última cuestión: nos conviene recordar que la salud depende de las condiciones de vida y del contexto de cada una. No hay salud para todas sin justicia y transformación social.

Estaremos en las redes sociales con una campaña agrupada bajo el hashtag #PrevenciónVIH. ¿Os unís?

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Cursos de la Casa de la Mujer

Como cada año en septiembre, la Casa de la Mujer publica su oferta formativa para el primer cuatrimestre del curso. Y, como cada año, en Centro Alba te ayudamos a presentar la solicitud online.

 

Oferta de Formación Septiembre 2018

Cursos de informática, control del estrés, sexualidad, danza, feminismos, economía, taladro, carretillera… Las opciones son muchas y variadas.

Si te apetece aprender algo nuevo este otoño y conocer gente, puedes hacer la solicitud en www.zaragoza.es/mujer/ desde las 9:00h del día 5 a las 24:00 del día 6. Si no te apañas con los ordenadores o no tienes acceso a uno, estaremos encantadas de ayudarte a hacer la solicitud en nuestra oficina; pásate por el Centro Alba y la presentaremos juntas.

 

di_Verseando

El pasado martes 26 de junio, dentro de las fiestas de nuestro barrio de San Pablo,  #BarrioDivercho, disfrutamos #di_Verseando en el Centro Alba con las poesías de Gloria Fuertes, Mary Oliver, Marga Tojo, Ana Elena Pena, Berta Piñán…

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Cartel de di_Verseando, con ilustración de Sabina Blasco.

En voz de María Arobes y acompañada de la música de Jose Artigas, Rachel Merodio, David Moret y Elsa Navarra, la tarde pasó entre versos, notas y buena compañía.

Imagen: Marta Marco
di_Verseando en el Centro Alba
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Tacones lejanos
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Música con Rachel Merodio y Jose Artigas
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Voces y silencios
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Equilibrismo, de Marga Tojo
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Momentos, de Mary Oliver
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La Verticalidad del Beso, de Jesús Montiel López
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Poesía de Ana Elena Pena

 
Desde el Centro Alba, seguimos haciendo de la diversidad nuestra fuerza.

 

Fotografía a cargo de Marta Marco Gonzalez.

#VivaLaHuelgaFeminista

Las mujeres que habitan el Centro Alba han compartido con nosotras las razones que tienen para secundar la huelga de este 8 de marzo.

“Por muchas razones. Principalmente, no hay puestos de trabajo para las mujeres donde una pueda ganarse la vida”

“Voy a la huelga porque estoy muy cansada de demostrar que a lo que me dedico es útil socialmente”

“Porque soy migrante y quiero tener médico”

“Porque quiero un reparto justo de los cuidados”

“Yo voy a la huelga porque nosotras también somos personas. Fuera machismo”

“- Para libertad sin tener miedo de la policía. – Para que dejen de matarnos.”

“Soy mujer joven con ganas de trabajar, pero con la barrera de los papeles no lo puedo hacer. Por eso voy a la huelga.”

“Soy mujer sola y necesito un piso. Estoy esperando más de 10 años, tengo 64 años y sufro mucho de la espalda. Por eso voy a la huelga”

“Porque todas las trabajadoras retiradas o enfermas deberíamos estar protegidas por el estado, sin importar el tipo de trabajo que hagamos”

“Para que el machismo finalice. Voy a la huelga por mi amiga a la que acompaño al juzgado por malos tratos de su ex. Por las que murieron a manos de homres incultos. Por las mujeres que deseamos que esto FINALICE.”

“Porque nadie está mejor sin derechos nunca”

“Yo voy a la huelga porque cuando denuncio maltratos no tengo protección”

“Porque todas tengamos las mismas oportunidades”

“Discriminación sueldos mujer”

“Mejores condiciones de trabajo y seguridad para todas las mujeres. Sara.”

“Sola no, con vosotras sí”

“Para que cobrásemos mismo salario que los hombres”

“Huelga por una pensión, somos iguales que las demás. Y una buena salud.”

“Les parimos, luego nos matan”

“Porque estoy en contra del maltrato. Porque nosotras también tenemos derechos y no tenemos que estar sometidas.”

“Por nuestra amiga Rosa, que asesinaron en Hamburgo”

“Para qué haría huelga: para mejorar las cosas y acabar con la violencia”

“Yo paro por la aplicación de la ley, por los derechos iguales”

“Mujeres sin exclusión. Somos, estamos… por derecho”

“Porque quieren que trabaje 12 horas al día por 600€ al mes y pago 400€ de piso”

“Nosotras las mujeres tenemos que estar preparadas y unidas para defender nuestros derechos. Esto para los hombres: respetadnos y cuidadnos porque les dimos la VIDA. Recordadlo.”

Relaciones saludables

Las relaciones saludables con otras personas nos dan salud y bienestar. Las relaciones tóxicas, por otro lado, nos hacen vivir infelices, frustradas, inseguras o ansiosas.

Las relaciones saludables son flexibles, respetuosas y nos provocan sentimientos positivos.

Algunos ingredientes para unas relaciones saludables

– Espacio personal. Todas necesitamos tener un espacio para nosotras, para cuidarnos y desarrollar nuestros intereses. Es importante tomarnos nuestro tiempo para decidir lo que más nos conviene: la aprobación de los demás no debería ser la medida de nuestras decisiones. Igualmente, cada una de nosotras necesita libertad para salir y mantener relaciones con las diferentes personas de nuestro entorno que forman nuestra red relacional (familia, pareja, amigas/os, trabajo…), evitando el aislamiento social.

– Apertura y diálogo. Una buena comunicación incluye aprender a escuchar, saber compartir experiencias y opiniones, y mostrar interés por la otra persona. Nos comunicamos mejor cuando también nosotras somos escuchadas y comprendidas.

Para no acumular resentimientos que puedan explotar cuando se completa el cupo, es mejor ir compartiendo los desacuerdos regularmente y conforme van surgiendo. Ya sabemos que una relación sin sus conflictos no existe, pero aprender a ir encarándolos con claridad, apertura y diálogo es un buen camino a recorrer.

– Sin culpabilidad. Las mujeres tendemos a sentirnos culpables por todo: por estar cansadas, por trabajar, por pedir colaboración, por enfadarnos, por no estar siempre sonrientes, pacientes y complacientes… Ese sentimiento de culpa deja de ser un componente habitual en nuestras relaciones cuando nos permitimos escuchar y expresar nuestras propias necesidades personales y afectivas.

-Principio de realidad. Lo único que podemos cambiar es lo que está en nuestra mano; solemos pensar que “el amor lo puede todo”, o que en algún momento encontraremos el príncipe que nos “salve”. En ocasiones nos encontramos que los enfados no surgen por la conducta de la otra persona, sino por nuestra idealización y nuestras exigencias y expectativas de cómo debería haber actuado. La comunicación fluida de los sentimientos que van surgiendo vuelve a ser la respuesta.

– Sentimientos positivos. Estos sentimientos serán la consecuencia de sabernos queridas, seguras, valoradas y de sentirnos relajadas siendo nosotras mismas y sin miedo a expresarnos, sin ansiedades y sin sentirnos presionadas.

– Flexibilidad. Las relaciones evolucionan a la vez que lo hacen las personas que la integran. No tiene sentido el: “Ya no es como antes…”; todas cambiamos y no podemos pretender que alguien se comporte o reaccione siempre del modo que preferimos. Si dos personas no evolucionamos en la misma dirección, será porque estamos más felices cada una en lugares diferentes. Lo ideal es no vivirlo como un drama; las personas nos unimos para acompañarnos mutuamente mientras ello nos reporte más satisfacciones que frustraciones, sea por un mes, un año o toda la vida.

Recibir y dar cariño. Todas lo necesitamos, especialmente de las personas a las que queremos y con las que compartimos nuestra vida. Sentirse apreciada por los que nos rodean y mostrar a los demás que nos importan es esencial en las relaciones.

– No es no. Nuestras parejas deben respetar nuestra opinión, nuestras aficiones, nuestras relaciones sociales y también nuestras negativas a sus demandas. Por supuesto, respetarán nuestra integridad física y psicológica.

Las relaciones saludables con otras personas nos aportan  bienestar y equilibrio. A lo largo de nuestro vida quizá hemos normalizado el hecho de “sufrir por amor”, hasta el límite de poner en peligro nuestra propia vida. Parece que hemos sido educadas en el “sin dolor no hay entrega verdadera”, pero creemos que hay otras formas de vivir en relación, sobre todo en base a relaciones que sumen a nuestra vida y que generen más placeres y más libertad, que sinsabores y amarguras.

 

Si tenemos dudas sobre si estamos viviendo una relación nociva o una situación de maltrato, podemos encontrar orientación y recursos en la Guía sobre violencia de género del Ayuntamiento de Zaragoza.

Y recordemos cuidarnos también desde lo colectivo, la solidaridad y el apoyo mutuo, y el cuidarnos las unas de las otras. Al preocuparnos por el bienestar de nuestras amigas, hermanas, compañeras, vecinas… contamos con apoyo y comprensión, podemos escucharnos y buscar soluciones juntas, podemos ofrecer ayuda o un simple abrazo cuando lo necesitemos.

“Extendiendo nuestros afectos a la comunidad de la que formamos parte, nos sentiríamos menos solas y necesitadas, por eso nuestras relaciones podrán ser más sanas y libres.”

Si queréis profundizar en esta visión del amor, os recomendamos leer a Coral Herrera, una experta en “desmontar el amor romántico” que nos invita a evitarnos las luchas de poder, el sufrimiento y la soledad en nuestras relaciones.

 

Bibliografía:

Landaburu, E. ¡Cuídate, compa! Manual para la autogestión de la salud. Txalaparta, 2011.